Internacionales

Control de edificios

En la tarde del jueves 21, la estructura de tres pisos y planta baja de un viejo hotel ubicado en Juncal y Rincón se vino abajo, convirtiéndose en escombros y sepultando a varios obreros. Uno de ellos perdió la vida, otro quedó desaparecido y otros cuatro resultaron heridos. El accidente generó general conmoción en la zona y una columna de polvo se vio desde varias cuadras de distancia. 

Varios obreros se arrojaron desde el primer piso a la calle para evitar que la caída los arrastrara. El Sunca, a través de su dirigente Pedro Porley, dijo que “esto fue un asesinato”, porque se trabaja “con muy pocas condiciones de seguridad”.

El edificio, que había sido un hotel lujoso en sus épocas de oro -las primeras décadas del siglo XX- estaba desocupado desde hacía varios años y no tuvo mantenimiento en ese lapso. En él trabajaba una empresa de construcción privada que lo iba reciclar y convertir en un centro de apartamentos y oficinas. Una edila llamó la atención sobre un problema que, a raíz de esta desgracia, se replantea: el de la vigilancia de la seguridad de los inmuebles ruinosos, que abundan en Montevideo y ponen a prueba, de continuo, tanto a la pericia de los arquitectos como a las burocracias municipal y judicial. Es de esperar que el episodio genere los ajustes del caso antes de que haya que lamentar nuevas víctimas.

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